El peso que  ningún venezolano quiere cargar

Venezuela se ha caracterizado en los últimos 5 años por la marcada división política, antes equilibrada, ahora, definida y obvia: el grupo de la mayoría, armada de valor y esperanza; y el grupo de la minoría armada con los fusiles y el peso del remordimiento. El 2014 fue un año que parecía ser decisivo, este 2017 esperamos que no solo parezca, sino que haga historia.

82 días de protestas ya están marcando la diferencia, y hay algo que define la evolución de quienes defienden sus derechos día tras día en las calles. Los primeros días de abril, en el bolso no había que llevar más que una gorra, para poder protegerte del sol. Pasaron  los días y las batallas cada vez eran más fuertes, más extensas, eran horas frente a un piquete tratando de empujar, empezamos a necesitar comidas y agua, necesitábamos de un bolso más grande.

La represión crecía abruptamente, comenzaron las bombas lacrimógenas, pero aun así, se mantenía el musculo de gente, de verdad se resistía, pero nos vimos en la necesidad de agregar a nuestros bolsos un pañuelo y un poco de antiácidos, que para nadie es sorpresa su inexistencia en las farmacias de nuestro país. Muchas eran las personas asfixiadas, creíamos que eso nos afectaba, de verdad no sabíamos lo que nos esperaba…

Se sentía la necesidad de un apoyo médico, cada vez eran más los desmayados y ahogados, desgastabas tu voz gritando “médico por favor”, aparecía uno cada hora, si contabas con suerte. De la nada emergieron grupos de primeros auxilios, ellos eran entonces los encargados de velar por la salud de muchas personas, casi siempre adultos mayores. Apareció Cruz Verde, un grupo de chamos estudiantes de medicina de los últimos años de la UCV, y poco a poco fueron sumándose unos dos o tres más, entre ellos Primeros Auxilios Ucab.

El Maalox y el bicarbonato dejaron de ser la solución más eficaz, ya se nos empezaba a ir de las manos, necesitábamos chamos que se encargaran de devolver las bombas de gas, y así fue, un país entero se organizo para crear grupos exclusivamente para esta función, agregaron un guante de carnaza a su morral, parecía divertido esperar las bombas para devolverlas, aun no sabíamos a que nos enfrentábamos…

No parábamos de evolucionar, pero el otro lado no paraba de buscar nuestras debilidades, para atacar por ellas. Comenzaron a realizar lluvias de bombas, subieron las potencias, la fuerza de una bomba puede romperte la cabeza, el gas los abrumaba, y el miedo a recibir un golpe tan contundente hacía que ellos lograran su objetivo, la desesperación y la dispersión. Cayó una bomba desde la altura de un helicóptero accionada por efectivos nacionales, fue la primera de muchas heridas en la cabeza, pero no cualquier herida, casi causa la muerte de ese muchacho.

Cascos y mascaras… eso procedía, eso procedió. Una semana después en tu bolso metías tu casco y si tenías suerte, tu máscara antigás. Los ojos ardían y empezamos a agregar lentes de natación, ellos seguían observando, seguían buscando la manera de seguir violando nuestros derechos, de seguir quitándoles la vida a muchos venezolanos. Comenzaron a utilizar la llamada “ballena”, pero con una presión fulminante, era una manera de dispersar rápidamente. Las bombas ya no iban al cielo, las bombas iban directo al pecho, a la cabeza, a una pierna… como pasó con Juan Pernalette, un bombazo directo al pecho le quito la vida a otro estudiante.

Escudos, escudos de metal, de madera, de plástico, de cualquier cosa que fuera capaz de darte estabilidad y cubrirte de un inminente chorro de agua o de una bomba directa y mortal, Venezuela empezaba a doler, empezaba a llorar a cada muerto. Para neutralizar las tanquetas y las ballenas los chamos organizaron el trabajo, unos devuelven bombas, unos hacen bombas molotov para neutralizar, otros rompen piquetes, unos se encargan de mantener a la gente resistiendo, otros tratan de salvar una vida.

Ya los grupos de primeros auxilios no tienen como prioridad a un ahogado, ya no son solo tres grupos, ya no solo se movilizan a pie, ahora hay ambulancias y motos, que muchas veces llevan a un cuerpo, mas no a una vida. Neomar Lander, un chamo valiente, ahora es un icono de libertad en la mente y los corazones de muchos venezolanos. En este momento empieza a emerger la necesidad de un chaleco, pero no solo de perdigones sino de balas, son muchos los muertos por impactos de armas de fuego. El bolso comienza a pesar… y el miedo ya no se basa en un golpe o en una asfixia, se basa en resguardar tu vida.

Y este es nuestro momento, el momento de cargar nuestro bolso pesado, el momento de seguir evolucionando, ese momento de convertirnos en la otra fuerza armada de nuestro país, solo que nuestra armadura es de lucha, valor y esperanza, al fin y al cabo, nuestro bolso pesa menos que sus conciencias, ese es el peso con el que ningún venezolano quiere cargar.

Kimberli Peinado.

“La lucha de pocos, vale por el futuro de muchos”

Neomar Lander.

De mal pegue, en mal pegue…

Era un sábado como cualquier otro, invitación para reunirme con amigos, nada fuera de lo normal, o sí, sí había algo fuera de lo normal, algo me decía desde el momento que me invitaron que esa noche estaría llena de locuras. Era un grupo pequeño, diez para ser específicos. Pero mientras más cerradas son las reuniones más confianza hay. Yo sabía que íbamos a bailar, que alguno terminaría muy borracho y que otros terminaríamos casi desnudos entre esos juegos típicos de tragos.

Mi intuición no falló, casi nunca lo hace, al llegar todos tuvimos una discusión por no saber qué hacer primero, si jugar o bailar. Optamos por jugar, para luego bailar. Hicimos un círculo, para mí todo estaba bien, no había nadie que no conociera, me sentía en confianza. Empezamos con los juegos, los que solo tienen un fin: sacar tus peores secretos a la luz de todos tus amigos, o los famosos retos, ah claro… y emborracharte.

Preguntas sexualmente incomodas, quítate una prenda, haz un baile sexy, bebe un shot, da un beso, bebe dos shots, bebe tres shots… así se desarrollaron nuestros juegos. Primera botella de ron muere y empezamos a bailar. “Todo iba bien, no había nada fuera de lo normal”. Y empieza el merengue y la bachata, no hay manera de quedarme sentada con estos géneros. Ahí estaba mi mejor amigo, Alex, con su invitación a la pista de baile y los ojos llenos de brillo, yo lo sabía, pero para no dañar la amistad prefería seguir fingiendo demencia.

En todo el camino a la fiesta Magda, mi amiga, no hizo más que hablarme del mejor amigo de mi mejor amigo, Rodrigo. Me tenía mareada, solo me decía que por favor si me tocaba mandarle un reto que no dudara en mandarla a besar a Rodrigo. Yo solo omitía sus comentarios, nunca me ha gustado forzar las cosas, ni para mí, ni para nadie. Comencé  a ignorarla un poco más cuando empezó a hacerme bromas con Alex, ella no lo entendía, creo que él tampoco, era solo mi amigo, no podía verlo con otros ojos.

No la culpo, todo el mundo tenía los mismos comentarios: Ustedes son idénticos, les gusta las mismas cosas, se expresan parecido, ambos escriben, admiran la intelectualidad. Sí, así era, y siempre sentí que eramos idénticos, era mi otro yo, cuando estábamos juntos nunca callábamos, es increíble como siempre estamos en constante retroalimentación y eso está bien, está muy bien, pero que existan millones de similitudes no conlleva a un sentimiento, o sí, pero no a ese al que todo el mundo se refería. No niego que una vez coincidí con todos, hace casi dos años, y en estado de ebriedad lo besé, me besó, o nos besamos, no lo sé. El punto es que no lo recuerdo tan bien como él, creo que esto desató aún más, su atracción por mí.

Y ahí estaba mi amiga haciendo el intento de bailar con Rodrigo, porque ella tiene dos pies izquierdos, entre canciones y canciones todos habíamos bailado unos con otros, excepto Rodrigo y yo, entonces llegó el momento, bailamos, era extraño porque ambos queríamos dirigir el baile, quizás por eso no habíamos coincidido. No recuerdo qué bailamos, ni cómo lo bailamos, solo sé que se sentía bien, parecía que hubiésemos estado bailando desde hace mucho, hubo mucha coordinación. Nuestros amigos sí recordaban cómo, lo vieron, supieron desde ese momento que algo había pasado. Pero para mí todo seguía bien, solo era un baile, y no era la primera vez que tenía química bailando con alguien…Así que todo seguía normal.

A excepción del rostro de Alex y de Magda, ellos nos veían de manera diferente, no mal, ni bien, pero nos observaban, literalmente, con detenimiento. Alex me llamó al baño en alianza con mi amiga, volvió a suceder, un beso, esta vez el alcohol no estaba apoderada de mí, accedí, ya lo habíamos hablado, él quería un beso, un beso diferente, el cual recordáramos, y así fue. Fue como saldar una deuda, fue un buen beso, no lo niego, creo que fui muy complaciente, trate de darle mi mejor beso, pero no era cuestión de sentimiento, era cuestión de complacer. Sé que lo logré, ese quizá fue un error.

Decidimos volver a jugar, y al igual que la noche cae la segunda botella. Otra que cayó fue Magda, fue increíble, por un momento parecía que las dos botellas se las hubiese tomado ella sola. Tuvimos que acostarla, no sin antes tomarle fotos, por supuesto. Así como ella fueron cayendo uno por uno. Alex moría de sueño me ofreció dormir con él, pero aunque él lo niegue yo sabía que buscaría algo más, por lo que decidí rechazar su propuesta. No me mal interpreten, le tengo mucha confianza y lo adoro, pero sabía que después de ese beso él no dejaría pasar la oportunidad de intentarlo. A los minutos se fue a su cama, como todos, cayó…

Cada uno tenía un mueble, otros contaron con la comodidad de una cama. Y ahí estábamos Rodrigo y yo, sentados en una silla, contemplando como los demás dormían. Lo mande a buscar edredones y cobijas para colocarlas en el piso y dormir un par de horas, él tenía más confianza en esa casa, así que accedió. Entre los muebles armamos nuestra humilde cama, me arrope, aún sonaba la música en un sutil volumen, mientras hablábamos acostados íbamos cambiando la música según nuestros gustos. Llegó el momento en que se acabaron las palabras, evitábamos mirarnos, ya que estábamos frente a frente, pero aun así más de una vez se nos desviaba la mirada, el silencio no era incomodo, cerramos los ojos para tratar de dormir, pero había entre nosotros una tensión, yo lo sentía, y el también, era imposible no darse cuenta.

Las cosas ya no iban tan bien, cada vez más anormal, al menos en mi mundo, nuestros cuerpos ya estaban muy cerca e hizo esa expresión: “tú y yo como que queremos algo”. No sé explicar lo que sentí en ese momento, fue una especie de:

– Uff por fin uno de los dos lo admitió.

– ¿Qué? Cómo tuvo el valor para decirme eso.

– ¿Lo beso yo o me besa él?

– Dios… ¿Y si se despierta mi amiga? ¿Y si se despierta Alex?

– No está tan mal, ninguno está en una relación.

Infinidades de pensamientos de distintas naturalezas pasaron por mi mente en cuestión  de micro segundos, porque en menos de dos segundos ya saboreaba su boca. Como niños pusimos la sabana por encima de nuestras cabezas, como si de esa manera nos escondiéramos del mundo. Nuestros cuerpos ya no tenían distancia, estaban compresos, uno al otro. Llegó la otra propuesta: “Vamos a otro lugar”. Accedí sin dudarlo, por un momento pensé  que en ese otro lugar sólo  habría más  de lo mismo, besos.

Las  cosas fueron más allá, el momento se llenó  de intensidad, comenzó a desnudarme, comencé  a desnudarlo. Desde el frío del piso observaba su piel blanca mientras tocaba su obscuro cabello humedecido por el sudor, observarlo me llevaba a otra dimensión. Pasó… pasó eso que tanto evite con Alex, pasó con Rodrigo. No sentí culpas en el momento, todo estuvo bueno, aunque nada estaba bien en esa situación  de anormalidad que jamás  esperé que pasara.

Él y yo habíamos coincidido  antes unas 3 o 4 veces, no había  surgido nada, ni una mirada, por eso digo que es sorprendente todo lo que ocurrió, hubo una química indiscutible. O quizás  fue física, todo comenzó  al acercarnos. Quedamos en que nadie se enteraría, sabíamos que podíamos herir a nuestros amigos si se enteraban de lo ocurrido.

A los días Alex me dijo que lo sabía todo, supuse que fue Rodrigo quien le contó, no me molestó, se excusó con que el secreto era una carga muy pesada. Lo entendí, para mí también lo era, sin embargo pensando en los sentimientos de Alex no quise decirlo. Por Alex también se enteró Magda, quien lo tomó a la ligera, entendió perfectamente la situación, aun así fui a su casa y le conté, como toda amiga me preguntó de todo un poco.

Alex por otra parte no lo tomo tan a la ligera, le dolió. No el hecho de haber estado con su mejor amigo, sino el no tener el valor de decírselo, entre él y yo no existían secretos. Pero más que valor fue palabra, quizá si hubo algo de cobardía, me preocupaba el hecho de herirlo. Él entendió la acción, pero no lo acepta, no me lo dijo pero lo sé. Seguimos siendo los mismos, pero decidimos ponernos límites, por su propio bien y por el mío. Y como sé bien que me lees:
Eres el mejor amigo sobre la faz de La Tierra, eres atractivo, inteligente, conversador, un muy buen conversador, un excelente escritor, una persona mágica, eres tierno, emprendedor y con metas claramente definidas. La media naranja que cualquier persona desearía tener, pero me conoces, soy complicada, nunca busco lo que buscan los demás, quizás lo mío no es una media naranja, sino un medio limón que desbalancee mi pH.

Y así somos… Soñamos con quien nos iguale, nos atraen aquellas personas con las que tenemos millones de cosas en común. Hasta que nos damos cuenta de que lo que necesitamos son complementos. Y así vamos, “de malpeque en malpegue”, aprendiendo que no todo lo que esta bien es lo bueno, y que salir de la norma de vez en cuando no está tan mal. Sí, da miedo, como la sensación que tienes la primera vez que montas una patineta, te asusta, porque no sabes si podrás frenar, pero lo haces, porque sabes que te dará una de tus mejores experiencias.

 K. Peinado

Esto fue un paréntesis a mi Ruta de locuras.

This is also your answer. This is my version.  A.

Ruta de locuras I

Hoy por alguna extraña razón me desperté pensando en los vicios en los que caemos y pensé en escribir sobre eso, pero luego pensé en las experiencias que estos vicios nos pueden brindar y concluí que era mejor escribir las experiencias locas que he vivido con cada vicio que he probado, y contar anécdotas cómicas que he presenciado.

PARTE I: ALCOHOL

El alcohol sobre mí:

A los 15 años probé el alcohol, mi mamá me emborracho cabe destacar, pero por ser con mi mamá no es tan cómico. Mis peores borracheras gracias Dios han sido con una de mis más leales amigas, Ari. Era su cumpleaños y aunque no teníamos el mismo círculo social yo obviamente tenía que ir, sí, lo escribí en pasado porque desde ese día también se volvieron mis amigos, como imaginaran fui el alma alegre de la fiesta, muy muy alegre.

Desde el comienzo he sido fiel amante del Vodka, así que eso llevé, una Bajo cero vodka de fresa, pero en menos de nada ya se había acabado. Entonces se me ocurrió la maravillosa idea de tomar ron, era lo que había, pero no era cualquier ron, es del que pides en la licorería con pena, el más económico, a ese que le dicen “gasolina de avión”. Se había acabado la Coca-Cola y decidimos empezar a tomar shots puros. Luego de esos shots ya era amiga de todos los invitados y bailé como nunca (después de haber rechazado a más de uno porque yo no bailaba.. Aún se meten conmigo por eso). El último recuerdo que tengo es que otra amiga y yo nos tomamos la potestad de ser quienes cantaran el cumpleaños a toda voz, abrazadas, nos metimos en el papel de coristas.

Al día siguiente amanecí acostada en una litera y con un ataque de pánico porque por una extraña razón pensé que me había orinado, pero no era así. Cuando vuelvo a mi mundo, empezaron a contarme todas las idioteces que cometí, para ese momento recién estaba ingresando a la universidad, y resulta que empecé a hablar de mi universidad, a decir que era la mejor y otro chico que era de otra universidad empezó a defender a la de él. Pues resulta que eso no se iba a quedar así, empecé a cantar el himno de mi universidad y todas sus consignas (sí, esa noche me creí cantante). Luego me dijeron que mordí al chico que discutía conmigo lo de la uni, y sí, cuando fui a verle el cuello ni yo misma me lo creía, era un gran mordisco.

Pero eso no es todo, como toda borracha que se respeta vomité, entré al baño (que estaba ocupado por un hombre, pero no me importó, lo saque de ahí) y me aferre a la poceta/inodoro, estaba vomitando en compañía de 3 amigas más o menos. La que te sostiene el cabello, la que te da apoyo moral y la que se ríe. Luego como cosa muy normal, me pare, me baje los pantalones y oriné en la misma poceta…sí, sin haberla bajado… Dejaré esto hasta aquí.

El alcohol sobre otro:

Ahora, la borrachera más cómica que he presenciado es la de una amiga de la universidad, habían dos bebidas diferentes, unas bebían sangría, otras bebíamos vodka. Ella bebía ambas jaja. Resulta que obviamente estaba muy feliz, bailaba, cantaba y se puso a contarnos todas las ganas sexuales que tenía y todo lo que quería probar jajaja. Llegó un momento que se nos desapareció y cuando subimos al segundo piso de la casa la vimos tirada en medio del pasillo que daba hacia los cuartos, sin pantalón puesto, super abierta, tipo cuando uno le dice a un perro: hazte el muerto. Era la imagen de cualquier borracho tirado a las afueras de una licorería. (Amiga te amo)

El punto es que la paramos y llego el momento que todas sabíamos que vendría, vomitó, pero no ahí, ella se fue al cuarto del hermano de la dueña de la casa a vomitar. Nadie se quería hacer cargo de la limpieza de su vómito, así que al hermano no le quedó de otra que limpiarlo, (era el primer vómito fucsia que había visto en mi vida. Una liga de sangría con vodka azul). Mientras ella se aferraba a su respectivo tobo, yo supuestamente grababa, pero al día siguiente al revisar los videos nos dimos cuenta que yo estaba igual o peor porque la grabación con la que se supone que la íbamos a “chalequear”, era una grabación constante de la pared.

Ella termino durmiendo con el hermano de mi amiga, porque no había manera de pararla de ahí, al día siguiente ella despertó sin recordar nada, al ver a un hombre a su lado lo primero que hizo fue pensar que había pasado algo jajaja, pero él le dijo que estuviese tranquila, porque no le habría hecho nada con ese olor a vómito y a sudor que tenía jajajajaja.

De todo esto hay tres enseñanzas:

  1. No pelees con un borracho, puede que muerda.
  2. No ligues bebidas.
  3. Si van a tu casa cierra la puerta de los cuartos

PARTE II: CIGARROS (Continúa..)

Amor: un arma de doble filo.

Después de haber tenido varias experiencias, todavía me pregunto si alguna vez me he enamorado… Y es que veo a tanta gente entregada cada vez más al amor, no sé si es una manera de protección pero siento que jamás me he entregado a alguien de la misma forma en como las personas lo hacen normalmente.

Tengo una manía muy extraña, y es que cada vez que conozco a una pareja trato de descifrar quién ama más. Si, para mí en una relación siempre hay alguien que ama más, que entrega más, que confía más, sin importar nada. Evidentemente es esa persona la que siempre sufre más. Quizás por esto nunca he sido en mis relaciones quien dé más, es como una autodefensa natural en mí. Y es que no me gusta depender de nadie, y mucho menos para ser feliz, no me veo arrastrando por una persona, o dejando mi mundo a un lado para pertenecer al suyo.

Sí, posiblemente es una manía extremadamente extraña, pero puedes descubrir muchas cosas al dedicarte a observar a las personas, es super cómico preguntarle a uno de los dos quién cree que ama más en su relación, los dejas pensando un rato largo.

He visto como la gente se autodestruye por ver feliz a otras, a mí sencillamente eso me parece egoísmo, y no precisamente de la otra persona, sino de uno mismo. Si algo me enseñó mi mamá es que primero era yo antes que todo, todavía recuerdo: “Kimberli Yohana primero tú, segundo tú, tercero tú, y luego los demás”. Eso me quedo grabado de por vida. Y eso que a ella es quien he visto mil veces derrumbarse, pero no siempre que una persona te da una enseñanza o un consejo es porque ella lo aplique, sino que ha aprendido y quiere cuidarte.

Hace unos años tuve una pareja que se entregó tanto a mi mundo que al momento de la separación lo que más le pego fue darse cuenta que no tenía las mismas personas a su lado, o el cambio tan drástico de un mundo en donde se sentía mejor a su viejo mundo al que había descuidado por completo. Ya muchos se habían cansado de estar ahí. Mi familia era su familia y mis amigos pasaron a ser los suyos (mi familia se la pasa adoptando gente, si les caes bien listo, eres parte de nosotros). El desapego fue lo que más le costó, lo sé porque lo hemos hablado (no porque crea que le ofrecí un mundo mejor, jaja).

Y si, posiblemente si me he enamorado, pero a mi manera. Cada quien tiene su manera de amar, la mía es ir dando poco a poco. Quizás no pase el día diciéndote cuánto te amo o publicando cada momento en las redes sociales, pero con hechos lo demuestro. Hay quienes gritan estar enamorados y demuestran a la sociedad ser felices, cuando muchos saben que todo es ficticio.

El amor puede ser el arma más peligrosa del mundo, es un arma de doble filo, te deja volar y te hace sentir que estas en lo más alto que podrías haber llegado, pero cuando te cortan las alas puedes vivir también la caída más alta de todas. He llegado a sentirme en ambas dimensiones, pero me levanto rápido, siempre cuento con los consejos de mis amigos y la compañía de mi familia, porque antes, durante y después de compartir mi mundo están ellos.

De eso se trata ¿no? de compartir mundos, no de aferrarse a uno en específico. No de dejarte a un lado a ti mismo para complacer a otros, no de hacer creer a la gente que son la pareja más feliz, cuando tú mismo sabes que no es así. Se trata de unir ambos mundos, de ser equilibrados, de entregarse con todas las ganas pero siempre marcando un límite, tu límite, porque todos debemos tener uno, y es ese que nos hace saber que está empezando la autodestrucción.

K.Peinado

https://www.youtube.com/watch?v=06ncXmkP5oo

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Malditos celos…

Si…no había mejor manera de titular, es que no tienen otra definición. Porque sencillamente no te deja vivir en paz. Los celos se definen como: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño hacia otra.

Eso según RAE, para mi los celos no son más que falta de seguridad en ti mismo, no te das el valor suficiente como para saber y estar seguro de lo que eres y de quien escogiste para estar a tu lado. Los celos no son malos, para nada, pero todo en exceso hace daño y el daño no es sólo para tu pareja, sino para ti y tu relación. Dejalo fluir, si no ves nada malo ¿por qué buscarle  la quinta pata al gato?

Primero que nada debes ubicarte. Saber el puesto que ocupas en la vida de esa otra persona. No eres quien para celar a un amigo o a alguien que sencillamente te pretende. Esta época que nos tocó vivir no es en la que el cortejo ya significaba compromiso, lamentablemente. Aparte, no puedes exigir demasiado a alguien que conociste con pareja, eres tú quien se está metiendo ahí, pero no hay por qué  juzgar… todos hemos pasado alguna vez por eso. O peor, nos hemos metido en un rollo así cuando si quiera sabíamos que quien nos buscaba ya estaba en una relación.

Existen diferentes tipos de celos, el más común, que creo que todos en algún momento experimentamos son los celos por los ex’s. 6 meses después y todavía los creemos nuestros pero no, es simplemente ese instinto posesivo que nos invade. Confieso  que fui una celosa posesiva de mi ex. Para mi era imposible aceptar que luego de 2 años encontró con quien ser feliz. Entonces no lo quería conmigo pero tampoco lo quería con alguien más…y era tanto el sentido de pertenecía que me metí en la relación hice que se dejarán y luego nosotros nos dejamos…ahí me di cuenta que no era amor, eran celos. Pero al final de todo tuve que pasar por esa situación para darme cuenta que todo tiene un fin, y forzar una relación no es lo mejor.

Existen también los celos obsesivos dentro de una relación, no sé  por qué, pero Dios puso en mi camino demasiados amigos con parejas obsesivas, de esas que no quieren que su novio/a tenga otro círculo social que no sea con ella, critican a sus amigos, les tienen celos a sus amigas, sin razón  alguna… Y es ahí cuando te das cuenta de que es un/a celópata. Mentí al decir que no sé  el porque  Dios ponía ese tipo de amigos en mi camino, porque definitivamente es para hacerlos reaccionar. No hay nada que me choque más  que las personas que dejan de vivir grandes momentos por miedo a que su relación termine. Vivan y dejen vivir, que tú no tengas grandes círculos sociales no quiere decir que privaras  a tu pareja de tenerlos.

Aunque los celos más  absurdos son esos que sentimos por esas personas que son nada en nuestra vida, o mejor dicho, no somos nada en su vida y estamos conscientes de eso y aún así sentimos celos. Pero si nos hablan con la verdad desde un principio ¿para qué enredarnos tanto la vida? Es válido en esta edad donde las hormonas hacen ¡puff! Querer disfrutarse la vida de distintas maneras, hay quienes sencillamente no quieren compromiso y eso hay que respetarlo, claro que siempre debe estar la verdad por delante. 

Dejen las excusas a un lado, si tienen novia/o no los nieguen, no digan que van a casa de un pana a jugar PlayStation  y “que el teléfono se les descargó  las 15 horas que estuvieron con sus panas”. O si tienen varias oportunidades por explorar no hagas sentir única a una de esas oportunidades, habla con honestidad, no hay nada mejor que andar claros en la vida desde un principio. Se evitan muchos mal entendidos.

Deja la inseguridad a un lado, siéntete único, valorate. No dejes que tu imaginación vuele, porque yo sé  bien lo que puede lograr una mente volátil, quizás tienes montado toda una película de ficción en tu cabeza y por no querer afrontar la situación y quedar como “la celosa” llegas a quedar como “la loca”. Si algo te molesta dilo, si tienes incomodidades cuentalas,  si tienes dudas pregunta. Se leal, se honesto, actúa con madurez, no pagues con la misma moneda, sé  bien que es tentador pero seria fallarte  a ti mismo. No hay nada más sano que arreglar las cosas hablando.

K. Peinado.

¿Quién soy?

Viendo una película me di cuenta de algo que es muy cierto, y es que estamos hechos de recuerdos y de las personas con las que compartimos en ellos. Jamás me había puesto a pensar en algo que parece tan básico, y es que es así… imaginen definirse a uno mismo sin recordar cada momento ni cada persona ¿qué serías?

Yo me hice la pregunta, tratando de olvidar cada momento vivido y cada persona conocida, entonces sería un ser sin aprendizajes, es más… simplemente no sería.  Ahora, si me preguntan qué soy con todos mis momentos, diría que soy una persona incrédula y escéptica, viví desde pequeña muchísimas mentiras, crecí con eso, (la ciencia y al historia me han hecho desconfiar eternamente de las religiones). Eso eso me hizo también una persona cruda, porque digo las cosas como son, sin querer adornar. 

Soy hiriente, lo admito, pero es que me he dado cuenta que aprendemos más cuando algo nos duele, mi mamá siempre me dice que yo tengo una manera muy peculiar de responder a situaciones duras, de dar consejos, o de hacer reaccionar a alguien y esa forma es verbalmente, duele y marca mil veces más 10 palabras bien utilizadas, que 10 golpes. Para mi mamá  yo he sido su mejor rival en las peleas. 

Soy un poco dura, pero a eso me lleva mi eterno perfeccionismo, de pequeña mi abuela me enseñó que la pulcritud es muy importante en cualquier ámbito (es una obsesiva de la limpieza y dentro de este paréntesis les cuento que se entristece cuando no hay agua porque no puede lavar y muere de la emoción cuando llega, busca en todos lados a ver que va a lavar). Mi mamá  me mandaba en las tardes a hacer mis tareas pero tenía  una manera muy particular de ayudarme, al terminarla  ella la revisaba y si no le gustaba o estaba mal me arrancaba la hoja y me hacía empezar de cero. Esa era su ayuda. 

Sólo  con contar estas dos pequeñísimas partes de mi vida entenderán mi perfeccionismo y lo exigente que puedo llegar a ser conmigo misma, un día una persona me dijo: “Kim yo no puedo dar más, me exiges demasiado, soy un ser humano y aquí no existe la perfección”. Ese día me di cuenta que hay cosas que no podemos cambiar, y aún trato de entender que cada persona es un mundo, y que estamos llenos de defectos solo que dependiendo de la perspectiva de cada persona los notamos o no.

Me cuesta un poco expresar sentimientos oralmente, de pequeña tenia que revisar mil veces mis palabras antes de hablar con mis padres porque si se me ocurría decir alguna barbaridad… no había vuelta atrás. Soy demasiado familiar, me encanta pasar horas hablando con ellas (sí, somos puras mujeres). Un amor me hizo ver que tengo una gran familia y que podíamos pasarla bien en casa, con un café  y una buena conversación. A pesar de esto, al momento de expresar sentimientos creo que todas somos iguales, es difícil decirnos un “te quiero”, aún así por las acciones sabemos que nos queremos, así me acostumbre a ser.

Soy controladora, muy controladora, pero ¿cómo  no serlo si soy  hija, nieta, prima, sobrina y hermana mayor?  Es todo un reto que te dejen un día en casa a cargo de todo, entre eso tus hermanas y primas, que no eran ningunos ángeles. Aparte nací  bajo el signo de Escorpio, no diré  más.

Lealtad es una de mis palabras favoritas, siento que puedo ser muy leal dependiendo de la persona, soy leal a mi familia y a mis amigos, los buenos amigos. Me creo defensora de los derechos humanos, en el colegio mis citaciones eran 99% por problemas que no eran míos, sino de mis amigos, o por mis protestas por inquietudes colectivas, cuando nos aumentaban descontroladamente la matrícula por    ejemplo.

Soy fuerte, le agradezco a mis experiencias vividas a tan corta edad, porque puedo decir que muy pocas cosas me hacen debilitar. Yo crecí con mi mamá, mi papá y mi abuela pero a mi hermana le tocó vivir la separación del matrimonio y me tocó convertirme en hermana mayor con un pequeño rol de madre, así remito nuevamente a mi efecto controlador.

Es así como te das cuenta como un acto o una persona puede marcar tu vida de forma permanente, debo confesar que tarde en escribir esto 2 noches, porque al preguntarte  ¿por qué soy asi? ¿qué  me llevo a ser así?  Te das cuenta que las respuestas  no son fáciles y muchas veces verás que todo empezó  mucho tiempo atrás. 

K. Peinado.

“Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor. Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos”.

Leo-Votos de amor

Una implosión necesaria

Es increíble como los venezolanos hemos tenido que sacrificar nuestras comidas típicas, lo que antes nos parecía una comida básica ahora se ha convertido en una exquisitez. Es triste escuchar amistades decir que no tienen como hacerse una arepa o por el contrario tienen la harina pero no tienen como rellenarla. La supuesta guerra económica poco a poco esta acabando con las tradiciones.

Recuerdo que antes al entrar a una casa te ofrecían una taza de café y un pan dulce como mínimo, ahora todo ha cambiado no porque así lo queramos, sino que lo poco que logramos tener ahora lo sobrevaloramos, un pan ahora es una odisea conseguirlo y el café se ha convertido en oro en polvo, siendo nosotros históricamente grandes productores del café. Ahora solo producimos al 10% de nuestra capacidad.

Hace un par de años comerse un arroz con huevo o una pasta con atún era algo muy básico, eso solo se comía cuando no teníamos ganas de cocinar o porque la flojera de ir al supermercado era excesiva, pero ahora ni eso, ni lo que para nosotros era algo secundario. Ni hablar del pabellón criollo, cuando ya ni granos se consigue siendo los granos uno de los productos mas económicos de la canasta básica. Últimamente si nos podemos dar el lujo de comer fuera de casa más es lo que nos quejamos del precio de la comida que lo que disfrutamos de ella, pero una vez tengas tu comida en vez de pelear analiza, y te darás cuenta que un pabellón en Bs. 2000 o un pistacho en Bs. 1800 no está caro, solo se adapta a la situación del país.

Nos han vuelto egoístas, ambiciosos y llegamos a pasar hasta por mal educados. Nuestros valores se han perdido, es increíble la predisposición con la que se sale a buscar alimentos. El actual presidente de la Fundación Arturo Uslar Pietri;  Antonio Ecarri, dijo en público una frase en la que pienso que tiene razón: “El hambre es el motor de grandes implosiones sociales”. Solo espero que en verdad esta situación sea una gran lección para todos los venezolanos, que reaccionemos y no volvamos a tropezar con la misma piedra, que nos deshagamos de ella.

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K. Peinado

Twitter/Instagram: @kimberlipeinado

Sin miedo a pagar la cuenta.

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Flores para él.                                                                      Cortesía de flore4you.com

Siempre he pensado que debe ser difícil ser hombre, más allá de la situación económica, ellos deben conquistar a la mujer, sacarle temas de conversación y venderse cual producto en pleno lanzamiento. Aunque sea difícil de creer, al igual que las mujeres ellos hacen una investigación previa (tengo MUCHOS amigos hombres), solo que obviamente no llegan al nivel FBI en el que nosotras somos expertas. Pero buscan nuestras fotos, averiguan que nos gusta, si tenemos novio… al final terminan haciendo esa pregunta que nunca falta: ¿y el novio?

Después de todo este proceso si logran en realidad hacerse interesar, puede que logren una cita, en esa etapa es donde les toca “halar mecate”, hacer mil propuestas a ver con cual logran su objetivo, pero lo más triste de todo es que después de pasar todas estas adversidades, llegan al lugar, todo parece ir bien, el compra almuerzo, paga el cine, el postre, un café y hasta el pasaje para que al final la chama te diga que no eres su tipo o miles de excusas más para no volver hablar contigo.

Hombres no lo entreguen todo… sean un poco más duros, no demuestren cuanto control puede una persona tener sobre ti, es una arma de doble filo, primero porque muchas personas se aprovecharán de eso y segundo porque todo debe ser recíproco. La caballerosidad es bella, no hay nada que guste más que te inviten a salir pero si ya hay confianza no temas… déjala que ella también te consienta, tienes derecho al igual que ella. Que no te gane el machismo, no eres menos hombre porque tu novia te invite un helado. Y nosotras debemos perder el miedo a pagar la cuenta… no está demás ayudarse entre sí, sorpréndelo, ve a su casa con una película y un helado. No siempre debe hacerlo él.

En una relación dar y recibir es sumamente importante. Quiéranse de la misma manera, si te paras a pensar en quién da más, algo está mal. Las mejores relaciones que conozco son esas donde no puedes deducir quien ama más.
Ser mujer es difícil, es estresante y somos una montaña rusa de emociones pero no por eso ellos son menos, pues al final de todo se acoplan a nuestra infinidad de cambios y nos aguantan.

K. Peinado

 

Cotesía de Ahorasoymama.com

La confianza no da tanto asco.

Un amigo una vez me contó una teoría muy interesante sobre la personalidad, dijo que esta se dividía en 3 máscaras según los japoneses. La primera máscara de la personalidad es la que todos ven, la que muestras ante cualquier persona, la que muestras al mundo a diario. La segunda máscara es aquella que conocen tus allegados, tu familia, tus mejores amigos, y hasta tu amor, tu gran amor. Y por último la tercera máscara sería esa parte de ti que solo tú conoces, que oculta tus verdades, tus más recónditos miedos o tu sueño más grande, ese que ves tan inalcanzable que te daría vergüenza contarlo.

Pienso que es una teoría súper acertada, las personas nunca nos mostramos tal y como somos, nuestros familiares pueden creer que conocen todo acerca de nosotros, mientras en realidad más nos conocen nuestros amigos, y más que nuestros amigos nuestras parejas. Pero aun así es increíble cómo nos ocultamos detrás de esa tercera máscara. Tenemos cosas que son tan nuestras que somos incapaces de compartir, por pena, por miedo, por no encajar y por muchas otras cosas.

El punto es que debemos entregarnos un poco más, ¿por qué llevar secretos a la tumba? Aunque muchas veces creamos que nuestros pensamientos son raros, en realidad son comunes lo raro es que nadie se atreve a compartirlos y me he dado cuenta de esto porque gracias a Dios tengo los tres círculos sociales más locos y más confianzudos que puedan existir (liceo/ universidad/ familia) y siempre llego a pensar: “debemos tener un mismo tipo de desorden mental”, pero no es eso, es solo que llegamos a tener tanta confianza que nada nos apena, somos crudos y sinceros, y es que estamos tan acostumbrados a que esto sea tan poco común que lo vemos como algo de otro mundo. Somos seres normales dándonos cuenta de que somos tan iguales…

Se tu mismo, ríete de tus defectos y no tengas miedo de mostrarlos que los demás te mostraran  los suyos haciéndote reír también, quizás te des cuenta que no es un defecto sino una virtud, pero que nunca lo viste por miedo. Cuenta a esas personas de confianza tu más íntimo secreto si en realidad te quieren te apoyaran. Enfrenta tus miedos, con ayuda es más fácil. Concreta tus sueños, no sabes si quien tienes al lado también planea llegar al mismo lugar que tú… todos tenemos metas. Al fin y al cabo la confianza no da tanto asco como dicen.

K. Peinado. Quien muchas veces no ha podido deshacerse de la 3ra máscara.

“Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos es el progreso. Trabajar juntos es el éxito”.  Henry Ford.

Diferente – Lasso

 

No todo lo precoz es malo.

Muchos dirán que estoy loca, pero la verdad es que conocí el amor y el desamor siendo tan pequeña… cuando estaba en quinto grado de primaria sentí por primera vez una atracción brutal, después de 9 años lo recuerdo como si fuera ayer. Le pondré un nombre ficticio al personaje: Diego.

Todo empezó con un beso, nos íbamos a despedir y sin planearlo nuestros labios se tocaron. Era una sensación muy extraña para mi, pero también lo era para él, así se desarrollo ese loco amor obsesivo. Nunca tuvimos una cita, pero cada recreo nos veíamos en el bebedero del colegio, nos entregábamos cartas (aún conservo unas cien) y chocolates. De resto solo coincidíamos en “fiestas” de compañeros. Así era nuestra relación hablábamos todo el día por Messenger o por SMS.

Aunque parezca increíble duramos casi 3 años, todo cambio al salir del colegio influyeron muchas cosas: los nuevos círculos sociales, el distanciamiento y como siempre los terceros (por ambas partes).
Hoy puedo decir que con tan solo 11 años fui capaz de sentir tantas cosas, las cuales he vuelto a sentir unas dos veces más, pero jamas se compara a ese amor tan puro e inocente que viví a tan corta edad. Aún conservo la amistad de Diego y cada vez que coincidimos nos reímos de esos momentos… fueron buenos momentos, ambos tuvimos un amor precoz, donde peleábamos por nada y llorábamos por todo.

Decidí escribir esto por que siempre que lo cuento las personas se sorprenden y dicen que es imposible, pero si algo es cierto es que el amor no ve tiempo ni espacio ni color ni sexo y mucho menos edad.

K. Peinado